Había un hombre que creía estar poseído por demonios que atormentaban su interior. Pidió auxilió para sacarlos de su cuerpo y tras varios exorcismos terminó encerrado en un manicomio como caso clínico de esquizofrenia.
Un día mucho tiempo después lo encontraron en un baño de sangre con medio intestino grueso en la mano. Había rascado su culo con desesperación demente, histérico, hasta alcanzar algo. Jaló con fuerza de su tripa creyendo que era un demonio, con toda la intención de ser libre.
Pero aquello era un pedazo de intestino y no un diablo infernal.
Pasó por ahí del año de 1923 en Guadalajara, ahora a todos los futuros médicos les hablan de este caso en sus clases de psiquiatría o no se qué.
Tengan cuidado de quienes se rascan el culo indiscretamente....
Pedagogía patriarcal aplicada
Hace 8 meses

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