Hace un chingo los morros de por la casa le pusimos de apodo al velador de enfrente Don Pene. Todo surgió una tarde en que le fuimos a preguntarle si tenia una llave “L” y el wey contesto:
- ¿Qué? ¿Llave Ene?
Y desde entonces le decimos Don Pene. Un ruco que camina chueco y seguido anda pedo. Se rumora fue violador y lo metieron al bote donde fue mil veces violado de vuelta, al punto de que ahora camina como cagado de por vida.
Su mejor compa es el velador de este residencial: Don Blas. Un panzón cincuentón que vive en un carro destartalado y que también se la pasa pedo. Su mayor virtud es el riego constante de todos los patios pero como guardián del orden urbano tiene un currículum que deja mucho que desear: robos, peleas, intentos de violación e incluso muertes. Eventos en lo cuales fungió como mero testigo.
Ya no me acuerdo a que iba todo esto.
Pero bueno: ¡Feliz años nuevo! Esperemos que no este tan de la verga como dicen este año que viene.
Y con ustedes la lista de lo mejor del 2008.
Persepolis
Los niños de nadie
y El baño del Papa
Películas que retoman el séptimo arte para expresar una preocupación social sin descuidar la técnica, logrando que el espectador se vea inmerso en una realidad lejana y verídica para salir de la sala con un profundo aprendizaje, pero sobre todo con las herramientas para reflexionar la vida de todos los días.
Libros:
Las muertas/Jorge IbargüengoitiaUn relato de tintes cinematográficos donde el autor conspira con su humor cínico para perdernos en la oscura atmósfera de un burdel condenado a terminar en la más sanguinaria tragedia. Retrato fiel de la cultura mexicana.
Recursos Humanos/Antonio OrtuñoLa vida y obra de un oficinista que decide hacer del terrorismo su herramienta de superación profesional.
Escuadrón Guillotina/ Guillermo ArriagaAutopsia de la revolución mexicana donde un abogado de clase media alta se ve arrastrado a regañadientes hacia la vorágine de bandidos, cuatreros y campesinos que conformaron el movimiento social más importante del país en el siglo pasado. Pero sobre todo un tributo del guionista de Amores Perros y 21 Gramos a la prosa de Ibargüengoitia y su fino sentido del humor.
FIN
















































