viernes, 24 de julio de 2009

I don't know how to read but I've got a lot of toys


Nunca antes había convivido tan de cerca con niños como ahora que vivo con mi prima y sus dos hijos de 4 y 8 años. Y que bueno por que son una hueva. Los 21st century digital boy son pinches maquinas de ver televisión y chatear todo el pinche día. Aunque con tanto loco allá afuera no es para menos el querer tenerlos encerrados todo el día.

La que más me preocupa es mi sobrina. Le encanta ver telenovelas. ¿Qué pedo? A los ocho años ya con mentalidad de superbien. Chequen la letra de unas de las rolas de la telenovela:

Todos saben quién manda en este school
porque nosotras somos gente cool
gente que siente, con sangre caliente
que quiere hacerse oir
sea como sea, aquí no entran feas
pa' que lo veas, te voy a mostrar
mira esa fea, aquella otra fea
aquí no pueden entrar.


Esa madre debería de ser ilegal.

El pequeño Juan me cae bien. Supongo que como siempre es mejor ser niño que niña. Pero a las mujeres eso no parece preocuparles.

Todo esto no es nomás con mis sobrinitos. Lo he visto en la calle y en las plazas. A lo que voy es que los niños están sobrevalorados. ¿El futuro del mundo? Pues que hueva.

jueves, 23 de julio de 2009

Neta me gusta un chingo calle 13. Se pasan de vergas sus letras. Ahora descubrí La Perla. Me dio tristeza no tener un barrio en donde naciera mi madre y hasta mi bisabuela.

lunes, 20 de julio de 2009

El trapo mágico



Del otro lado del Golfo (de California) existe en algunos lugares una práctica cultural en casi todos los puestos de comida que consiste en la creencia de que un pedazo de tela bien lavado lo puede limpiar todo. Agarran dinero y se limpian con el trapo. Un poco de aceite fuera de lugar y el trapo. Salsa tirada sobre las mesas, el trapo. Todo el trapo. Yo creo que cuando no hay nadie hasta podrían limpiar caca con ese trapo mágico.

No se si sea una creencia esotérica tipo deja te bendigo para que la fuerza te acompañe o la hueva de verdad ser limpio que los lleva al trapo como un método para hacerse pendejos.

¿Cómo putas si ya han "limpiado" todo con ese mismo pinche trapo no se dan cuenta de que más que limpiar lo que hacen es embarrar?

Otra cosa que me caga son sus pinche tacos miniatura. ¿Para qué putas hacerlos tan chiquitos? Sí me voy a tener que tragar ocho tacos para llenarme pues que verga, mejor que sean cuatro bien reportados y con tortilla tamaño normal. ¿Para que hacerse uno pendejo?

Y es así como sin darme cuenta encontré otra prueba de que la gente que vende tacos más allá de la capital del mundo está loca. O les encanta hacerse pendejos. Pinches sicóticos mata perros.

Aunque lo del trapo aplica para churreros, puestos de frutas, barbacoa, etc.

Esas y otras cosas son las que hacen de La Paz el mejor lugar para crecer y vivir cuando ya tienes hijos.

martes, 14 de julio de 2009

Ni siendo positivos

Yo quiero creer que entre todo lo malo puede haber algo bueno. Como un alcohólico que solo al tocar fondo puede salir de su adicción. Así creo que todo esto por lo que pasa México son golpes que nos hacen despertar.

O quizás no.

Quizás me esté engañando.

En el Proceso nuevo viene un artículo sobre el incendio de la guardería ABC que no mames. Me tuve que agarrar un huevo para no llorar. Es una mamada este pinche México del siglo XXI.

Y pues todo esto se los dejo por este video. Al final aparece el señor Pedro del que les platiqué.



¿México?

Súmenle lo de los mormones en Chihuahua, la guerra en Michoacán, la intervención de la corte interamericana contra el ejercito mexicano.

¿Qué sigue?

Yo apuesto por un ataque terrorista. Esos pinches políticos lo están pidiendo a gritos.

Aunque también ya han pasado tantas mamadas que nomás falta un pinche terremoto gigante o algún desastre natural que terminé ya con todo a la chingada.

domingo, 12 de julio de 2009

El guardián entre el centeno


Tenia bastante tiempo (años) sin leer un libro tan intenso (desde Cien años de soledad). Aunque supongo que eso depende del momento en el que estés en tu vida. La novela narra tres días en la vida de Holden Caulfield después de ser expulsado del internado en el que estudiaba la secundaria y sus aventuras nocturnas en Nueva York. Al final entreteje una crítica mordaz a la sociedad actual a través de un adolescente desencantado con la vida que intenta no perder esa inocencia infantil que nos hace disfrutar de los momentos mínimos en la vida que realmente hacen que valga la pena.

Alrededor de esta novela hay un halo de misticismo. En parte ante el hermetismo de su autor que se ocultó de los medios y no volvió a publicar más que una serie de libros de cuentos. A pesar de que hay quienes afirman que escribe con fervor casi a diario.

Además de esto se suman una serie de asesinos que se han visto relacionados con la novela. Entre ellos sobresale Mark David Chapman, asesino de John Lennon, quien portaba este libro cuando fue arrestado.

Como sea ahí les dejo un extracto de la novela que para mi es como El Principito pero en versión para adultos:

- ¿Qué dices? – Le pregunté a Phoepe. Me había dicho algo, pero no la había entendido.
- Ves como no hay una sola cosa que te guste.
- Sí hay. Claro que sí.
- ¿Cuál?
- Me gusta Allie, y me gusta hacer las cosas que estoy haciendo ahora. Hablar contigo, y pensar en cosas, y…
- Allie está muerto. No vale. Si una persona está muerta y en el cielo, no vale…
- Ya lo sé que está muerto. ¿Te crees que no lo sé? Pero puedo quererle, ¿no? No se por que hay que dejar de querer a una persona solo porque se haya muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que todos los que siguen viviendo.
Phoebe no contestó. Cuando no se le ocurre nada que decir, se cierra como una almeja.
- Además, ya te digo que también me gusta esto. Estar aquí sentado contigo perdiendo el tiempo…
- Pero esto no es nada.
- Claro que sí. Claro que es algo. ¿Por qué no? La gente nunca le da importancia a las cosas. ¡Maldita sea! Estoy harto.
- Deja de jurar y dime otra cosa. Dime por ejemplo qué te gustaría ser. Científico o abogado o qué.
- Científico no. Para las ciencias soy un desastre.
- Entonces abogado como papá.
- Supongo que no estaría mal, pero no me gusta. Me gustaría si los abogados fueran por ahí salvando de verdad vidas de tipos inocentes, pero eso nunca lo hacen. Lo que hacen es ganar un montón de pasta, jugar al golf y al bridge, comprarse coches, beber martinis secos y darle mucha importancia. Además, si de verdad te pones a defender a tíos inocentes, ¿cómo sabes que lo haces porque quieres salvarles la vida, o porque quieres que todos te consideren un abogado estupendo y te den palmaditas en la espalda y te feliciten los periodistas cuando acaba el juicio como pasa en toda esa imbecilada de películas? ¡Cómo sabes tu mismo que no te estas mintiendo? Eso es lo malo, que nunca llegas a saberlo.
No sé si Phoebe entendía o no lo que quería decir porque es aún muy pequeña, pero al menos me escuchaba. Da gusto que lo escuchen a uno.
- Papá va a matarte. Va a matarte – me dijo.

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Y de pilón una rola de Green Day inspirada en el libro y un corto basado en uno de sus cuentos:

"Who Wrote Holden Caulfield?"



Peces Plátano



jueves, 9 de julio de 2009

Emilia y su abuelo



Yo no conocí a Emilia pero conocí a uno de sus abuelos. Un tipo barbudo que se parece al vagabundo/hitman de Amores Perros. Se llama Pedro y colecciona películas. Y no me refiero a DVDs. No. Películas películas. El rollo entero. Pedro va a los tiangüis y revisa entre la chachara en busca de alguna obra de arte perdida por ahí. Algunas veces hasta se va a los tianguis de “provincia”. La última película que rescató fue una de Rafael Corkidi. El director de fotografía de el Topo y otros trips de Jodorowski. No me acuerdo como se llamaba la película pero se trataba de unos indigenas que llevaban a cabo una pastorela. El caso es que Pedro tiene su casa llena de latas cinematográficas, dice que ni siquiera hay espacio para caminar agusto.

Pedro solo colecciona películas mexicanas.

A él no debí de conocerlo. Es de esas cosas buenas que eran incluso mejor si nunca hubieran pasado. Como lo del Gallo. Algo así.

Lo conocí en el Ángel de la Independencia. Fue el primer intento de manifestación en el DF por los niños asesinados en una guardería de Hermosillo y solo éramos siete personas. Yo nunca había ido al Ángel. Es bastante impresionante si uno viene un rancho donde el monumento más grande es la cola de una ballena ubicada en medio de una carretera y a media cuadra de una planta de esas que limpian el agua del drenaje y que llenan el aire con un dulce olor a caca.

El punto es que ahí estábamos los cinco reunidos cuando llegó Pedro con su pinta de maestro universitario comunista, acompañado de su mujer (una señora siempre distante y fumando, como si fuera más una espía que una abuela). Y desde el momento en que se nos presentó no dejó de hablar. Contó de Bours y sus tranzas, de una señora que trabajaba en la guardería y que se había quejado meses antes de lo del incendio pero que nadie le hizo caso y que ahora estaba bajo amenaza de muerte. No paró de hablar ni siquiera ante las insistentes interrupciones de la policía capitalina. Primero llegó una doña para hablar con el “líder”. Luego dos policías para preguntar si iba a venir más gente y si nos íbamos a trasladar. Después un chota prepotente acompañado de otros cinco para pedirnos amablemente que desalojáramos el lugar por que no podiamas estar ahí. Aquello fue la manifestación más pequeña jamás disuelta.

Terminamos cuatro platicando en las escalinatazas y Pedro jamás dejó de hablar. Es bastante extraño la manera en que uno puede escucharlo sin enfadarse. Acabamos hablando del cine mexicano.

La siguiente manifestación fue en las oficinas del IMSS pero como era entre semana no pude ir. Dicen que a esa fueron los mineros de pasta de conchos. En el fondo son los mismos asesinos.

La segunda vez que lo vi fue en Polanco. Yo nunca había ido a esa colonia llena de Judíos. Hay momento en los que me sentí en Israel o al menos en un libro de Edgar Karet con sus güeros engreídos y sombrero raro en la cabeza. Judíos asesinos. Había escuchado de ellos pero aquel fue mi primer encuentro. Hasta sus casas son diferentes. Pero de eso no estaba hablando.

El punto es que era una marcha hacia la representación (o algo así) del estado de Sonora en el DF. Era un chingo de gente. Pero un chingo. Gritando y exigiendo justicia. Fue bastante emotivo. Se pegaron parcatas en la pared de dicho lugar y ampliaciones de caricaturas de La Jornada y fotos de algunos de los niños fallecidos. También hubo discursos y aplausos y mucha furia. Al final se fue disolviendo la gente y de pronto Pedro apareció rodeado de un grupo de personas. Parecía un profeta. Hablaba y hablaba y nadie dejaba de ponerle atención.

Al final, cuando ya casi no había nadie, me acerqué para saludarlo y no pude evitar el esucharlo atentamente por casí una hora. Esta vez me platicó que el movimiento en el DF ahora tenía dirigentes y estos eran un grupo de señoras seudo burgueses-artistas que para acabarla de chingar eran panistas. Por eso fuimos a la representación del gobierno de Sonora (léase PRI) y no a la PGR o al IMSS, ya que también hay responsables a nivel Federal. Otro de sus temas fue que lo del voto nulo era una confabulación del PAN para que la votación tuviera una participación minima y así las cifras desfavorables para el partido de Calderón no frustraran del todo las aspiración del blanquiazul para las votaciones prescidenciales que vienen (sí, muy pronto nos esperan más sptos y basura propagandística por todos lados). Al final me tuve que despedir aunque no me quería ir, pero me había levantado tarde y crudo y ya no aguantaba la panza y la cabeza.

La siguiente cita era el miércoles pasado pero no pude ir. Ojala les haya ido bien.

Me hubiera gustado conocer a Pedro en otras circunstancias. Nadie merecer tener a una nieta muerta en un incendio a causa de una bola de políticos/rapiña hijos de la chingada. Pero esto es el México del siglo XXI y hay muchas cosas jodidas.