El fuego consumía los recuerdos iluminando el patio en la tarde-noche. Juntó todo lo que hablaba de ella, roció gasolina y prendió un cerillo. Acercó la cara sintiendo el calor inmenso, aspiró con fuerza para llenar de humo sus pulmones, para sentir ese ardor que lo ahogaba y lo hacia toser, para imaginar que aquello que respiraba eran los restos de su amor.
Marcó a su celular pero lo mandó al buzón.
- Quemé todas tus cosas.
Colgó y un sentimiento vulgar se apoderó de toda su existencia.
Hubiera sido mejor no haber marcado.
Pedagogía patriarcal aplicada
Hace 8 meses

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