
Cada vez que pienso en las telenovelas me viene a la mente la imagen de que esas doñas, señoritas y putitos, tan pudientes y moralinos todos ellos, son cogidos por el ano cada vez que ven esas mamadas (por que verdaderamente son mamadas, solo te pueden gustar si tienes cinco años y eres el hijo (o hija en la mayoría de los casos) bastardo/a de cinco generaciones de matrimonios entre primos y necesitas de un babero para no chorrearte la ropa a causa de una salivación excesiva), pero que aparte lo disfrutan, ahí tiradotas (las locas también) en la sala con el ano abierto mientras una verga llena de caca entra y sale con violencia de sus nalgas.
Eso es para mi las telenovelas.
Una imagen sucia pero de una belleza poética muy profunda que aparte explica por que hay tanto joto en esos programas de chismes de la tele (programas que son así como el porno del porno, o en otras palabras un análisis de cómo es que esa verga sale embarrada de caca y por que les gusta, etc. ,etc, caca, ano, pene, caca).
Me perdí de lo que quería decir/escribir.
Ah, si.
Como todos saben, por estos días suelo vestir de huipil y huaraches por que he decidido que yo soy un patriota. Así como hay punketos o darketos o metaleros o emos, pues así soy yo un patriota. Una moda bastante olvidada (y degradada) gracias a esos mugrientos hippies degenerados adictos el new age y la marihuana que piensan que los rituales indígenas son el preámbulo de una orgia descomunal que necesariamente toma lugar en una ruina arqueologica, con sus playeritas tejidas y esos huaraches de pies mugrientos. Putos hippies. ¿? Ah, pues así visto yo, pero no me ando con mamadas. Entonces cambie wallmart por el mercado de abastos y las hamburguesas por los nopales y los frijoles, y borré todas mis rolas de la compu por que era puro rock gringo y fui al metro a comprarme un disco con los mejores 250 guapangos (a tan solo 15 pesos).
Entonces estábamos en que La Jornada y Proceso es una lectura obligada para los patriotas. Y en el último número de Proceso me encontré con un articulo sobre Peña Nieto que es digno de ser la trama de una novela surrealista marca García Marquéz versión Porno (de Irvin Welsh), algo así como Cien años de Soledad conoce a Trainspotting.
En el dichoso artículo dicen (con datos concretos, recuerden que los patriotas no nos andamos con mamadas) que Salinas planea conquistar México en las elecciones del 2012 con la ayuda de sus fieles súbditos de Televisa y TV Azteca, ganándose los votos de esas doñas, señoritas y putitos que disfrutan de las telenovelas para su candidato del PRI: el mencionado Peña Nieto. Esto mediante un marketing que transformará al gobernador del Estado de México en una estrellita más de Televisa
(ese carnal).
En otras palabras: un viejo dictador exiliado intenta retomar el poder a través de las telenovelas que le chupan el seso a casi dos tercios de la republica bananera en cuestión (osease un México marca macondo a la Blade Runner).
¿Es o no es totalmente García Márquez prueba el foco y se vuelve loco?
Y dicen que el pinche Salinas va duro, por que ya hasta en el Hola salió el güey ese de Peña Nieto.
Vaya país tan irónico.
Finalmente esas telenovelas nos condenaran a la ruina gracias a esas doñas, señoritas y putitos que de tanto sexo anal terminaran permitiendo que les metan cualquier verga, así sea esta de dimensiones monumentales.
FIN (pene, caca, ano, etc., etc.).
PD: En todo esto no hay nada de sarcasmo, ni tantito, esto es todo así como muy serio, es un post muy serio.