domingo, 31 de mayo de 2009

Pulques de ajo.


Ya me dio diarrea. Me lo esperaba. En esta pinche ciudad tan grande es necesario un estomago de acero para soportar la buena vida. El mío viene blandito marca provincia. Pero eso no impidió que me fuera a tomar unos pulques con mi abuelo.
- ¿Vamos a “Los hombres sin miedo?.
- Vamos – que prefiero pasarme la noche entera cagando champurrado chapopote café (calientito), a perderme un buen pulque. Uno de verdad. Y eso sí es un hombre sin miedo.
Pero me llevaron a “El mexicano”. Adentro era todo fiesta: una rocola en el fondo (que escupía con indiferencia lo mismo a Juan Gabriel que a los Doors o al Chente), un wanna be cholo tatuado de los brazos y su amigo chompa a un lado, unos rucos que venían de jugar futbol sentados en tres mesas que juntaron, unos viejitos bailando y hasta el otro lado una especie de familia disfuncional.
Me pedí un curado de piña y mi abuelo uno de piñón. Mi tío Toño también venia, pero él ya no toma. Estaba más bueno el de mi abuelo. Nos los tomamos mientras me contaba de cuando era joven y le dio de balazos a unos güeyes, de cuando se fue al otro lado de jornalero durante la segunda guerra mundial, de cuando construyó un casononón de tres pisos, de cómo mi papá nació en esta casa donde duermo y escribo.
- Antes no se usaba ir al hospital. Ahí nacieron casi todos tus tíos.
Antes había una pulquería casi a un lado de la casa. Se llamaba “La hija de los siete machos”. Antes había como seis pulquerías en la colonia pero poco a poco se acabaron. Antes mi papá tenia tres años y el dueño de la pulquería lo ponía a bailar sobre la barra con un enanito. Antes antes, siempre antes, es el idioma de mi abuelo a sus noventa y tres años.
- ¿Y qué es lo que más extrañas?.
- Trabajar. – dice son su sonrisa de dientes falsos, su ojo de vidrio, sus rodillas jodidas y la cara llena de arrugas- Extraño tanto trabajar que en la noche sueño que trabajo.

sábado, 30 de mayo de 2009

DOS

Tengo dos nuevos blogs. Para que se echen una vuelta y dejen comentarios. La idea es no saturar este blog con cosas que ni alcazo.

8===========D+Love

Cinementiras - Reseñas cinematográficas.

Nada/nadie me verá
- El photoblog o photolog como sea.

jueves, 28 de mayo de 2009

Mi tía Chata


En esta casa se escuchan fuertes murmullos que se susurran entre líneas a la hora de la comida. Por las noches las sombras bailan y de sus entrañas surge una luz oscura que brilla con las memorias de otros tiempos y otras personas. Son los ojos de mirada ajena que observan con calma desde la fotografía vieja:

Mamá la chata no se quiere levantar.

Pues levántala.

Pero es que está babeando.

Ay, tú también babeas.

Sí pero ella está babeando sangre.

Y mi abuela se levantó con toda la fuerza maternal que puede esconder un corazón asustado de mamá, y fue demasiado tarde y mi padre se volvió doctor y aquí estoy yo, vagando entre las ruinas de mi estirpe.

jueves, 21 de mayo de 2009

Sabás


Al parecer mi abuelo tiene cáncer de próstata. Supongo que eso disminuye considerablemente sus esperanzas de vida. Todas las mañanas se levanta más temprano que yo, con su cuerpo flaco y su paso lento. No parece preocuparle.

Mi abuelo tiene 93 años y una novia de 60. Ella vive a la vuelta de la cuadra. A veces se pone elegante y se sale a comer con ella. Esos días no vuelve hasta en la noche. A veces viajan en camión a lugares cercanos en paquetes todo incluido.

Don Sábas, como los conocen en el barrio, trabajó toda la vida de albañil. No tomaba, no fumaba. Su cuerpo correoso lo llevó a una vida larga. A la hora de la comida mastica callado mientras yo lo veo detenidamente. Me parece un fantasma. Un recuerdo abandonado. Pienso en el Gallo que murió a sus 21 años. La vida es una broma extraña.

Mi abuelo fue brasero durante la segunda guerra mundial. Tuvo 12 hijos. Construyó con sus manos la vecindad de tres pisos y 15 habitaciones en el que vivimos. Le tocaron todas las crisis que ha tenido este país. Sí cumple 100 años haremos una fiesta bien grande, cerraremos la cuadra y festejaremos al último hombre en cumplir un siglo de vida.

Por las noches se acuesta temprano. Parece un bebé que duerme profundamente. De repente se levanta al baño y a lo lejos escucho que orina y luego un grito que no se distinguir si es de dolor o de satisfacción.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Ni siquiera supimos nuestros nombres


Camine por el estrecho pasillo y al dar con el número de mi boleto lo encontré en mi lugar. No tuve ganas de alegar y me senté a su lado. El hombre más triste del mundo traía puesta una camisa vieja de las chivas y un pantalón gastado. De piel morena, su cara mostraba cansancio pero ocultaba una sonrisa fácil, y sus ojos ocres daban confianza.

Después de un intercambio de frases pasajeras comenzó a contarme que su mujer lo había llevado al límite y era por eso que se iba a la chingada. Regresaba después de casi 20 años a su tierra natal. Su viaje de casi dos días lo llevaba hasta Tapachula, Chiapas.

“Y es que así no se puede. Uno se parte el lomo para llegar a la casa y encontrarse con estas chingaderas. Y es que no estoy yo para contarte ni tu para saberlo pero mira, hace dos años que no dormimos juntos. Yo ya se lo había advertido, pero se sigue perdiendo y no vuelve en días. Hoy, fíjate, venia regresando del fútbol, ah, por que soy arbitro para sacar un varo extra, mira saco en un día 450 pesos, entonces venia regresando y ella no había venido en todo el día, entonces iba saliendo de la casa y que me ve venir y la muy cabrona se va corriendo. Ahí fue cuando dije a la chingada y se lo cumplí. Por que ya le había dicho, nomás que tenga dinero y si sigues así, me voy a la chingada…. lo que me duele son mis hijos, los voy a extrañar. Lo malo es que ella me los pone en mi contra… pero vas a ver, al rato me va hablar y hasta se va a querer venir a Tapachula…”

Apagaron la luz del camión y la conversación se convirtió en dos sombras que hablaban sin reconocer su rostro. El hombre más triste ni siquiera traía maletas o chamarra para el frío. Sus palabras olían a cerveza y su celular no dejaba de sonar con insistentes mensajes que molestaban el sueño de los otros pasajeros con un tono norteño. "Tu tienes un mensajito" cantaba una voz desafinada.

Por la ventana la noche avanzaba en un paisaje cambiante de llanuras nocturnas y poblados lejanos de luces diminutas.

sábado, 16 de mayo de 2009

No name, ese


En el Festival de Cine de Guadalajara del 2006 pasaron un cortometraje sencillo pero de gran crudeza: “Victoria para Chino”. La historia narraba como Chino viajaba con un grupo de migrantes hacia Houston dentro de un trailer sellado (de los que comúnmente transportan comida refrigerada). El aire se iba acabando mientras los cuerpos se apilaban. La peor parte es que era una historia verídica. El chofer abandonó el trailer tras darse cuenta de lo que estaba pasando con la “carga”. Tiempo después las autoridades encontraron los cadáveres entre los cuales había niños.

Al terminar uno se quedaba sin aliento y sobre la pantalla oscura aparecía “guión y dirección: Cary Fukunaga”.


Casi cuatro años después, este mismo nombre, aparentemente desconocido, viene acompañado de la productora de Gael García y Diego Luna (Canana) para presentarnos una verdadera obra maestra. “Sin nombre” es la reflexión cinematográfica más profunda sobre el fenómeno de la migración en México.

Algo así como si hubieran echo el re-make en ficción de “De Nadie” con todo lo que esto implica (amor, persecuciones , balazos), pero sin caer en la vulgar idolatría de la violencia, sino que retrata fielmente una realidad que duele.

Es un mundo loco en el que vivimos, pero aún más irreal es este país: México. La vida tercermundista es tan cabrona que pasan desapercibidos los sin sentidos en que estamos inmersos. “Sin nombre” bien podría ser la alucinación más oscura de Julio Verne: una raza de hombres que intenta viajar en un tren hacia un país de ensueño, mientras una tribu sádica los caza en el camino.

La cosa es que pasa aquí y ahora. Pasa en México, detrás de nuestras casa, donde nadie voltea ver (ni las cámaras de la televisión).

Es cagado que el mismo día vi “Vámonos con el compadre Méndoza” de 1934. Una película icónica del cine Mexicano que retrata las contrariedades y la doble cara de la revolución. Al final se atreve a insinuar el movimiento insurgente como un simple juego de influencias donde a las cosas se les cambiaron de nombre pero nada más, dando como resultado puras apariencias. 70 años después “Sin nombre” viene a ser una película “mexicana” que retrata la misma realidad: México como un país en construcción, donde la verdadera justicia y el respeto a los valores humanos son una meta por alcanzar.

Si ya se les antojo y quieres saber de que va la sinopsis pues aquí les dejo el trailer:



Me gustó un chingo ver a Luis Fernando Peña (“Amarte Duele”) y a Gabino Rodríguez (“La niña en la piedra”) haciéndola de jefes de la Mara Salvatrucha. Creo son dos jóvenes actores a los que el cine Mexicano suele desaprovechar pero que en esta película si se lucen aunque sea de secundarios.

Véanla ahorita en el cine, no sean culeros. Se los juro que está bien buena. Ya mínimo si no les gusta pues aprendes un buen.

PD: Saliendo del cine rumbo a mi casa se nos cruzó el tren. El mismito tren de la película pero con otro número al frente y sin gente. La imagen y el ruido de la mole metálica fueron el eco de lo que acaba de ver en la pantalla.

Un recordatorio…

domingo, 10 de mayo de 2009

Ilusiones paganas de un mundo acrítico

Tengo la oscura idea de que Obama no termina su periodo. La Guerra de Secesión ya una vez le pasó factura a Kennedy. Los días dirán pero en estos tiempo de ideologías híbridas e histerias pandémicas, no sería raro encontrarse un día con la terrible noticia.

Y si están aburridos chequen estas postales morbosas de metamorfosis Kafkiana:

Su marido jala del gatillo en un intento fallido de homicidio y suicido. Sinónimos de un crimen pasional. Connie Culp sale de un bar para recibir una balazo que cambiara su vida para siempre. Ahora su rostro aparece en casi todos los periódicos del mundo.



Larry nos regala junto con su hermano una de las más grandes mitologías del mundo moderno. Pero el creador de Matrix esconde en su actitud tímida un gusto oculto y en uno de sus tantos viajes nocturnos a clubs sadomasoquistas conoce a una famosa dominatriz de nombre Ilsa Strix, de cuyo amor surgiria una tercera persona: Lanna antes Larry. Años después, tras un divorcio y un tratamiento hormonal, su aspecto es bastante diferente.



PD: La transexualidad es un síntoma más, sino es que el más claro, de la postmodernidad. Hombres que pueden ser mujeres en un lugar donde lo femenino ha sido descrito desde las necesidades masculinas, no es otra cosa que una quimera ideológica destinada a la autoindulgencia.

(Tsss hasta me da miedo de lo mamón que está este post mentrsual).