miércoles, 3 de junio de 2009

Primer intento


Si había una oportunidad para redimirme era esa y quizás la eché a perder. Llegué temprano, hora y media antes de la cita, y ya entonces había casi veinte o quince o doce antes que yo. Dos horas después éramos entre quinientos y seiscientos. Predominaban los fantoches. Esos niños adolescentes que se esconden tras una apariencia emo o una gabardina extravagante o una docena de piercings en la cara. O tal vez era el miedo de que ellos me ganaran mi lugar lo que los hacia ver tan fantoches.
Entre todos ellos había ciertas personas que resaltaban sobre los demás. Como si a su alrededor los demás se volvíeran un fondo de extras. Pero había sobretodo una cantidad como nunca había visto de mujeres mujeres. Y no me refiero a la voluptuosidad, a las tetonas, culonas, cara de mamadoras que nos quieren vender como la mujer ideal. Me refiero a esa combinación de fragilidad femenina envuelta en un halo de autenticidad que me convierte en un ser vulnerable ante sus ojos.
Tres semana antes había leído y visto películas “clásicas” como loco. Dos personas que había entrado me dijeron que estaba fácil. No dieron guía y pidieron un block de hojas rayadas y yo pensé que iba a ser de respuestas abiertas. Como sí fueran a evaluar la profundidad crítica de las respuestas. Pero fue un examen de ABCD, un protocolo para robots que memorizan datos. Esto después de haber visto un corto en una sala atestada de otros como yo. Y dijeron: pongan atención. Y yo apunte todo lo que veía en mi block de hojas rayadas, sin despegar la mirada de la pantalla y cuando prendieron las luces descubrí que no había apuntado nada: la punta de mi lápiz se había roto después del primer párrafo.
Puta madre.
Y como pude intente descartar respuestas según lo que sabía y aún así se me fueron muchas aparentemente fáciles. Me tarde casi dos horas en contestar las 101 preguntas de temas variados. Campechana académica con excepción del tronco matemático.
Después salí agüitado y me di la vuelta por la universidad donde casi veinte años atrás había vagado mi padre enfundado en uniforme blanco. Un papá que era como yo y que tomaba el mismo metro que tomé para regresar a la misma casa en mi primer viaje solo en metro. Al llegar, depuse de perderme en una de las estaciones donde tenia que transbordar, me encerré durante dos semanas, estudiando día y noche sobre todo lo que no había podido responder, preparándome como un robot que memoriza datos para un protocolo de rutina.

11 comentarios:

sarahidalgop dijo...

No entendí, ¿pasaste o no?

Manolo Mojica dijo...

Pos no dice, sólo es la anécdota del examen

Angel el Monstruo Feliz dijo...

Sí pasó, sí pasó!!!!
Oye, cuidadito con tu vulnerabilidad ante las "mujeres mujeres", ¿eh? Porque me pongo celosa.
Soy tu chica firmando como mi siamés.

Anónimo dijo...

heeeey cuñadooo felicidades!! lo supe desde un principiooo eres un talento sexy jajaj... solo keda esperar que te hagas millonario y nos regales a mi y a frank una casa cuando nos casemos por k seremos los parientes pobres... te aprecio cuñadito :D ! besos yyy felicades mil veces mas :D

monze

Manolo Mojica dijo...

Hey tons sí pasaste? Felicidades!! Regresa para festejar!

Anónimo dijo...

¡Ponte a estudiar morro!

Wally Perez dijo...

Pase la primera parte, faltan dos. Pero pus gracias, ya que entre pues simon, pahangon

sarahidalgop dijo...

Yo también quiero casa

Anónimo dijo...

Que regrese las cucharas

mr. ano dijo...

hahahah el abuelo es el anonimo a nadie engaña. felicidades aunq vales verga porq preferiste ver una superpeli q atender mi llamada.. no hay pdo yo no kiero casa o hummers solo q en cada corto o largometraje me uses de extra algo asi como pitodeenganche(hitck-cock)el wey de los videos de offspring. (no se vale copiar mi idea)

J. Carlos Seguin Romero. dijo...

La dependencia al conocimiento no siempre es mala, dijo un jodido campeon mundial de ajedrez que se aprende más de una derrota que de mil victorias, pero a ti nadie te derrota, ni un lapiz sin punta ni Tamal-Man exitado. Los sueños si se materilizaz, claro que lo he visto. ¿O lo he inventado? Vah, el artista sabe más que la propia obra.