miércoles, 10 de junio de 2009

Satanás existe: se llama “política mexicana”


Lo del incendio en Hermosillo se torna cada vez más oscuro. Al parecer no solo las dueñas del lugar tenían el permiso con palancas (una es prima de la esposa de Calderón), facilidad que les permitió pasarse por los ovarios (las tres son mujeres) las medidas mínimas de seguridad. Ahora al parecer resulta que el incendio fue predeterminado.

A un lado de la guardería había una especie de llantera/taller mecánico, donde se “ordeñaban” vehículos oficiales para pasarle la gasolina a los coches utilizados para las campañas electorales, y un local donde el gobierno archivaba documentos.

Pues resulta que ese día se presentaba el libro “El expediente Bours” (a pesar de las amenazas y desplantes negligentes por parte del gobernador de Sonora) y en un acto de pánico mandó quemar el archivo para deshacerse de varias pruebas, pero el fuego se pasó al taller y ahí se salió de control.

Y en otras cosas que he leído: la esposa de Calderón salió ayer a decir que había oído de su prima dueña de la guardería, pero que no la conocía. Pero en un periódico de Hermosillo salé que festejaron juntas a su mamá. ¿Cómo la ven?

Chequenle si no me creen:

http://www.jornada.unam.mx/2009/06/09/index.php?section=opinion&article=004o1pol

http://www.angelesenespera.org/

PD: Tengan cuidado que con Calderón anda el diablo desatado.Recuerden salir con chaleco antibalas a la calle, comprar su cachito de lotería para apoyar a los que menos tienen (osease Elba Esther) y este cinco de julio, por favor, no olviden votar por nuestros queridos políticos para que nos representen y puedan luchar por nuestro bienestar.

4 comentarios:

sarahidalgop dijo...

Se veían venir cosas así desde que Calderón volvió a su vieja imagen el sello del Águila con la serpiente.

Manolo Mojica dijo...

Uy pos quién la viera? Tan fea y sin clase ella y con una colota que le pisen... Digo, no porque lo hubiera dudado desde un principio!

mr .ano dijo...

si yo fuera valiente..ya estaría muerto

Anónimo dijo...

¡No me mientas pelicano!