jueves, 11 de diciembre de 2008

El otro día manejé hora y media a Guanajuato (entre paisajes llanos, el cielo claro y pueblos que se le atravesaban a la carretera) y al llegar corrí al bar más cercano apenas estacionamos el carro. Pedí una chela y pasé al baño. Al regresar me esperaba una victoria en la barra así que me acomodé para ver mi partido.

Apenas comenzaba el segundo tiempo.

Malísimo partido.

El barman le iba al Santos por una apuesta.

- Ahorita remontan. En el treinta empatan. Van a ver.

Un señor bigotón, de voz ronca y que gritaba pendejos como nadie, al Toluca.

- A como la cagan pinches peeeeendeeejos.

Yo ahí sin conocer a nadie. Callado.

- ¿Y tu wero a quien le vas?
- Yo al Santos.
- Huuy. Va estar cabrón.

Y así fue. Tan cabrón que fue imposible.

Mientras el barman hacia cuentas había un morrito que servia las chelas e iba hacer mandados como traer limones y llevarle no se que feria a no se que Don.

El caso es que mientras el barman se ocupaba en el dinero y la calculadora, y yo y el señor bigotes veiamos el partido, llegó otro don agüitadísimo y comenzó a platicarle que habían parado la obra, que dizque para no darles el aguinaldo.

Pidió tres chelas mientras medio veía el partido y soltaba sus penas.

Al final perdió el Santos y el señor bigotón se fue antes de que acabará el partido.

Fui al baño y al volver no estaba el otro don.

Pagué mis chelas y salí bien mareado a visitar la alhóndiga y sorprenderme de que esa no era cualquier ciudad.

4 comentarios:

Yo Pretencioso dijo...

me ha tocado ser extranjero en muchos lados y conoces a gente cagada, interesante o castrosa también, pero siempre son aventuras "de altura" Saludos.

sarahidalgop dijo...

¡Saca las pix duende!

Micro dijo...

Yo me perdí ese viaje

:(

lig* dijo...

te faltó mencionar a la excelente copilota y la super agradable música de su ipod.