Soy un baile de enanos en la más completa oscuridad. Una orgia organizada por adolescentes lampiños y una nube que se recuesta contra el cielo. Soy una gasolinera abandonada y un pedazo de pañal con caca. Una piedra en tu zapato y un avión repleto de turistas gringos que visten bermudas. Yo soy tu sombra teniendo sexo con un extraño en la parte trasera de un restaurante cerrado. También soy una silla de plástico en medio de la calle y un hombre que despierta rodeado por los restos de una peda para estrellar la primera botella que encuentra contra la pared. Soy dos mentiras que unen sus bocas danzando desnudas en una cama sin sábanas limpias. Soy un tinaco repleto de agua caliente y una motocicleta que no sirve. Soy todas las palabras huecas que escupe la televisión y un periódico sin leer y unas ganas tremendas por largarse de este puto lugar. Un trabajo que no quiero y una mujer que no me quiere y el recuerdo de su desnudez restregando el olor de su sexo contra mi cara. Soy los litros de semen desperdiciados en el porno barato de la primera página que encuentro y mi habitación de adolescente. Aquí también caben todas las vidas que nunca seré pero también la que no fui y lo que queda. Un rastro de sangre y algunos cigarros sin fumar y una botella de whisky que nunca probaré. El sermón de un padre cuyo cerebro aparenta ser más pequeño que el promedio y yo dormido sin darme de cuenta de que me he metido en un velorio. Un médico esculcando mi ano y una sirena en mi alberca (esto último es real). Un rastro de huellas húmedas y mi cama destendida y mi fobia al agua helada. Soy una guitarra rosa y el parque de toda mi infancia y Don Blas en su carromático como el caparazón de un caracol humano. Don Pene muerto con la cabeza abierta y la calle de la desidia. Tres güachos buscando algo en la playa y mi carrera de veinte kilómetros saliendo de noche y regresando de día. Los libros a medio leer y las ganas de largarme para no volver. La cara de Julian balbuceando cosas que nunca entiendo. La biblioteca de mierda que no me deja sacar libros por que están haciendo un inventario. Soy todas las ciudad que no conozco y 147 muertos en una fosa improvisada. Soy la propina del turismo nacional y una mesa sucia y una taza de café frío y un pesero hirviendo y todo el sudor de mi cuerpo empapando la camisa y la sudadera y el frío de la madrugada restregándose contra mi cara y un hilo de mocos hechos agua. Soy las ganas de ser negro y vivir en cuba para bailar toda la noche y dormir con una mujer diferente cada noche. Soy más viejo que Pedro Juan Gutierrez y más joven que Milan Kundera. Soy una puñeta mental Tarantinesca con música de mariachi de fondo y un niño sin tenis caminando por la calle y una piñata rota y las olas enanas del golfo de California. El aire acondicionado prendido y el suelo sin sombras. Yo soy el sueño que no tengo y las sobredosis de café y las mentiras de un gringo tuerto y un DVD por ripear y unos torrents acumulados en el disco duro y el pendejo compromiso de escribir una hoja todos los días para mantenerme en forma como los boxeadores aunque yo nunca he estado en una pelea pero no por eso tengo menos ganas de que me partan la madre para escurrir sangre como Tyler Durden. También soy mis chanclas cafés que tuve que tirar por que las mordieron unas ratas envenenadas y una tijuana intentando robarme mis maletas con los engaños de un taxista mamón y mi primo hiendo y viniendo mientras el infierno me recuerda a un poema de bukowski o a mi infancia lejana y el verano atendiendo motos con el olor del mar echando raíces en mis pulmones. Soy los renglones que faltan, que ya son menos y en los cuales dudo existan personajes o tramas ficticias a través de las cuales se exploren temas universales con impecable técnica adquirida en las mejores escuelas. Soy una maestría por hacer y cualquier trabajo por tener. Una propina, un cheque, un traje de oficinista y una rutina estricta con dieta y gimnasio y musculos y una mujer esperando a que vuelva con la cena lista y el sexo húmedo, oloroso a mecos por que no se ha bañado desde la mañana y el lubricante en la cómoda para que se la meta por el ano mientras los vecinos golpean las paredes pidiendo silencio. Soy un pendejo, muajajajaja.
1 comentario:
También soy lo que pienso y hago, lo que espero y lo que no me atrevo a hacer por joto. Y las veces que le viste las nalgas a esa morra de tu clase y nunca lo comentaste con nadie.
Chingón Aguirre, pero necesitas ver más porno anal.
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