No somos nada sino odiosas ratas de laboratorio en medio de un inmenso laberinto con paredes de cristal.
[La clave está en no acomodar los recuerdos en orden cronológico, buscar el enfoque adecuado que nos convierta de nuevo en niños]
- ¿De eso se trataba la película?
- No. Se trataba de los caballos.
- Yo ya no creo en los caballos. No son tan perfectos como imaginaba.

1 comentario:
Qué local está tu cotorreo, Sofío.
La frase que está entre corchetes me gustó mucho (igual que tú regalo. No: el regalo me gustó más).
Tq
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