martes, 5 de enero de 2010

23

No somos nada sino odiosas ratas de laboratorio en medio de un inmenso laberinto con paredes de cristal.

[La clave está en no acomodar los recuerdos en orden cronológico, buscar el enfoque adecuado que nos convierta de nuevo en niños]

 - ¿De eso se trataba la película?

- No. Se trataba de los caballos.

- Yo ya no creo en los caballos. No son tan perfectos como imaginaba.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué local está tu cotorreo, Sofío.
La frase que está entre corchetes me gustó mucho (igual que tú regalo. No: el regalo me gustó más).
Tq