domingo, 11 de octubre de 2009

Reporte No. 248

“El amante de Janis Joplin” de Élmer Mendoza.



David Valenzuela, el tonto de un pueblo en el triangulo dorado, asesina sin querer al narco más cruel del rumbo y desde entonces su vida se vuelve un espiral lleno de sorpresas. Narco, beisbolista, pescador, guerrillero y preso. Nada de eso sin proponérselo. Sinaloense al fin de cuentas. Una especie de Forrest Gump que recorre el inframundo mexicano en una década que terminaría por definirlo todo para dar fe de ese parte aguas que fue el surgimiento del narco a finales de los sesentas y que se empató con la fiebre del comunismo y que tras el Che dio luz a una serie de guerrilleros urbanos que acabaron en el olvido (parte de lo que fue Lucio Cabañas). Un relato que te arrastra por sus paginas y te vuelve culichi por un ratito para pasear entre balazos, judiciales, marihuana y viejas, un chingo de viejas bien buenas y peladas.

En otras palabras: el libro vaquero en su versión gourmet más exquisita.

Sin ánimos de ofender. Al contrario.

2 comentarios:

Manolo Mojica dijo...

Uy ese bato tiene uno bien chido que leí en la prepa. El asesino solitario o algo así, se supone que es el asesino de Colosio y te cuenta la historia previa al asesinato. Está bien bueno! Leeré ese que dices, después de Contacto en Cabo que también se me antoja. Chido!

Cheshvan dijo...

Orale, me interesó un chorro wey!. Es neta todo lo que escribes que supuestamente leíste?
Chido tu aníz en las rocas.

Beso, abrazo y pelliscazo!.