
Yo no conocí a Emilia pero conocí a uno de sus abuelos. Un tipo barbudo que se parece al vagabundo/hitman de Amores Perros. Se llama Pedro y colecciona películas. Y no me refiero a DVDs. No. Películas películas. El rollo entero. Pedro va a los tiangüis y revisa entre la chachara en busca de alguna obra de arte perdida por ahí. Algunas veces hasta se va a los tianguis de “provincia”. La última película que rescató fue una de Rafael Corkidi. El director de fotografía de el Topo y otros trips de Jodorowski. No me acuerdo como se llamaba la película pero se trataba de unos indigenas que llevaban a cabo una pastorela. El caso es que Pedro tiene su casa llena de latas cinematográficas, dice que ni siquiera hay espacio para caminar agusto.
Pedro solo colecciona películas mexicanas.
A él no debí de conocerlo. Es de esas cosas buenas que eran incluso mejor si nunca hubieran pasado. Como lo del Gallo. Algo así.
Lo conocí en el Ángel de la Independencia. Fue el primer intento de manifestación en el DF por los niños asesinados en una guardería de Hermosillo y solo éramos siete personas. Yo nunca había ido al Ángel. Es bastante impresionante si uno viene un rancho donde el monumento más grande es la cola de una ballena ubicada en medio de una carretera y a media cuadra de una planta de esas que limpian el agua del drenaje y que llenan el aire con un dulce olor a caca.
El punto es que ahí estábamos los cinco reunidos cuando llegó Pedro con su pinta de maestro universitario comunista, acompañado de su mujer (una señora siempre distante y fumando, como si fuera más una espía que una abuela). Y desde el momento en que se nos presentó no dejó de hablar. Contó de Bours y sus tranzas, de una señora que trabajaba en la guardería y que se había quejado meses antes de lo del incendio pero que nadie le hizo caso y que ahora estaba bajo amenaza de muerte. No paró de hablar ni siquiera ante las insistentes interrupciones de la policía capitalina. Primero llegó una doña para hablar con el “líder”. Luego dos policías para preguntar si iba a venir más gente y si nos íbamos a trasladar. Después un chota prepotente acompañado de otros cinco para pedirnos amablemente que desalojáramos el lugar por que no podiamas estar ahí. Aquello fue la manifestación más pequeña jamás disuelta.
Terminamos cuatro platicando en las escalinatazas y Pedro jamás dejó de hablar. Es bastante extraño la manera en que uno puede escucharlo sin enfadarse. Acabamos hablando del cine mexicano.
La siguiente manifestación fue en las oficinas del IMSS pero como era entre semana no pude ir. Dicen que a esa fueron los mineros de pasta de conchos. En el fondo son los mismos asesinos.
La segunda vez que lo vi fue en Polanco. Yo nunca había ido a esa colonia llena de Judíos. Hay momento en los que me sentí en Israel o al menos en un libro de Edgar Karet con sus güeros engreídos y sombrero raro en la cabeza. Judíos asesinos. Había escuchado de ellos pero aquel fue mi primer encuentro. Hasta sus casas son diferentes. Pero de eso no estaba hablando.
El punto es que era una marcha hacia la representación (o algo así) del estado de Sonora en el DF. Era un chingo de gente. Pero un chingo. Gritando y exigiendo justicia. Fue bastante emotivo. Se pegaron parcatas en la pared de dicho lugar y ampliaciones de caricaturas de La Jornada y fotos de algunos de los niños fallecidos. También hubo discursos y aplausos y mucha furia. Al final se fue disolviendo la gente y de pronto Pedro apareció rodeado de un grupo de personas. Parecía un profeta. Hablaba y hablaba y nadie dejaba de ponerle atención.
Al final, cuando ya casi no había nadie, me acerqué para saludarlo y no pude evitar el esucharlo atentamente por casí una hora. Esta vez me platicó que el movimiento en el DF ahora tenía dirigentes y estos eran un grupo de señoras seudo burgueses-artistas que para acabarla de chingar eran panistas. Por eso fuimos a la representación del gobierno de Sonora (léase PRI) y no a la PGR o al IMSS, ya que también hay responsables a nivel Federal. Otro de sus temas fue que lo del voto nulo era una confabulación del PAN para que la votación tuviera una participación minima y así las cifras desfavorables para el partido de Calderón no frustraran del todo las aspiración del blanquiazul para las votaciones prescidenciales que vienen (sí, muy pronto nos esperan más sptos y basura propagandística por todos lados). Al final me tuve que despedir aunque no me quería ir, pero me había levantado tarde y crudo y ya no aguantaba la panza y la cabeza.
La siguiente cita era el miércoles pasado pero no pude ir. Ojala les haya ido bien.
Me hubiera gustado conocer a Pedro en otras circunstancias. Nadie merecer tener a una nieta muerta en un incendio a causa de una bola de políticos/rapiña hijos de la chingada. Pero esto es el México del siglo XXI y hay muchas cosas jodidas.

3 comentarios:
Tsss chale. Qué agüite. Y por qué no puedes ir entre semana? Estás en clases o qué pedo?
qué mamónnnnnnnnnchido post, qué puta la vida.
q trizte we...tanta impotencia me deja sin comentarios, mas que palabras obcenasen mi cabeza de tanto coraje
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