Nunca antes había convivido tan de cerca con niños como ahora que vivo con mi prima y sus dos hijos de 4 y 8 años. Y que bueno por que son una hueva. Los 21st century digital boy son pinches maquinas de ver televisión y chatear todo el pinche día. Aunque con tanto loco allá afuera no es para menos el querer tenerlos encerrados todo el día.
La que más me preocupa es mi sobrina. Le encanta ver telenovelas. ¿Qué pedo? A los ocho años ya con mentalidad de superbien. Chequen la letra de unas de las rolas de la telenovela:
Todos saben quién manda en este school porque nosotras somos gente cool gente que siente, con sangre caliente que quiere hacerse oir sea como sea, aquí no entran feas pa' que lo veas, te voy a mostrar mira esa fea, aquella otra fea aquí no pueden entrar.
Esa madre debería de ser ilegal.
El pequeño Juan me cae bien. Supongo que como siempre es mejor ser niño que niña. Pero a las mujeres eso no parece preocuparles.
Todo esto no es nomás con mis sobrinitos. Lo he visto en la calle y en las plazas. A lo que voy es que los niños están sobrevalorados. ¿El futuro del mundo? Pues que hueva.
jueves, 23 de julio de 2009
Neta me gusta un chingo calle 13. Se pasan de vergas sus letras. Ahora descubrí La Perla. Me dio tristeza no tener un barrio en donde naciera mi madre y hasta mi bisabuela.
Del otro lado del Golfo (de California) existe en algunos lugares una práctica cultural en casi todos los puestos de comida que consiste en la creencia de que un pedazo de tela bien lavado lo puede limpiar todo. Agarran dinero y se limpian con el trapo. Un poco de aceite fuera de lugar y el trapo. Salsa tirada sobre las mesas, el trapo. Todo el trapo. Yo creo que cuando no hay nadie hasta podrían limpiar caca con ese trapo mágico.
No se si sea una creencia esotérica tipo deja te bendigo para que la fuerza te acompañe o la hueva de verdad ser limpio que los lleva al trapo como un método para hacerse pendejos.
¿Cómo putas si ya han "limpiado" todo con ese mismo pinche trapo no se dan cuenta de que más que limpiar lo que hacen es embarrar?
Otra cosa que me caga son sus pinche tacos miniatura. ¿Para qué putas hacerlos tan chiquitos? Sí me voy a tener que tragar ocho tacos para llenarme pues que verga, mejor que sean cuatro bien reportados y con tortilla tamaño normal. ¿Para que hacerse uno pendejo?
Y es así como sin darme cuenta encontré otra prueba de que la gente que vende tacos más allá de la capital del mundo está loca. O les encanta hacerse pendejos. Pinches sicóticos mata perros.
Aunque lo del trapo aplica para churreros, puestos de frutas, barbacoa, etc.
Esas y otras cosas son las que hacen de La Paz el mejor lugar para crecer y vivir cuando ya tienes hijos.
Yo quiero creer que entre todo lo malo puede haber algo bueno. Como un alcohólico que solo al tocar fondo puede salir de su adicción. Así creo que todo esto por lo que pasa México son golpes que nos hacen despertar.
O quizás no.
Quizás me esté engañando.
En el Proceso nuevo viene un artículo sobre el incendio de la guardería ABC que no mames. Me tuve que agarrar un huevo para no llorar. Es una mamada este pinche México del siglo XXI.
Y pues todo esto se los dejo por este video. Al final aparece el señor Pedro del que les platiqué.
¿México?
Súmenle lo de los mormones en Chihuahua, la guerra en Michoacán, la intervención de la corte interamericana contra el ejercito mexicano.
¿Qué sigue?
Yo apuesto por un ataque terrorista. Esos pinches políticos lo están pidiendo a gritos.
Aunque también ya han pasado tantas mamadas que nomás falta un pinche terremoto gigante o algún desastre natural que terminé ya con todo a la chingada.
Tenia bastante tiempo (años) sin leer un libro tan intenso (desde Cien años de soledad). Aunque supongo que eso depende del momento en el que estés en tu vida. La novela narra tres días en la vida de Holden Caulfield después de ser expulsado del internado en el que estudiaba la secundaria y sus aventuras nocturnas en Nueva York. Al final entreteje una crítica mordaz a la sociedad actual a través de un adolescente desencantado con la vida que intenta no perder esa inocencia infantil que nos hace disfrutar de los momentos mínimos en la vida que realmente hacen que valga la pena.
Alrededor de esta novela hay un halo de misticismo. En parte ante el hermetismo de su autor que se ocultó de los medios y no volvió a publicar más que una serie de libros de cuentos. A pesar de que hay quienes afirman que escribe con fervor casi a diario.
Además de esto se suman una serie de asesinos que se han visto relacionados con la novela. Entre ellos sobresale Mark David Chapman, asesino de John Lennon, quien portaba este libro cuando fue arrestado.
Como sea ahí les dejo un extracto de la novela que para mi es como El Principito pero en versión para adultos:
- ¿Qué dices? – Le pregunté a Phoepe. Me había dicho algo, pero no la había entendido. - Ves como no hay una sola cosa que te guste. - Sí hay. Claro que sí. - ¿Cuál? - Me gusta Allie, y me gusta hacer las cosas que estoy haciendo ahora. Hablar contigo, y pensar en cosas, y… - Allie está muerto. No vale. Si una persona está muerta y en el cielo, no vale… - Ya lo sé que está muerto. ¿Te crees que no lo sé? Pero puedo quererle, ¿no? No se por que hay que dejar de querer a una persona solo porque se haya muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que todos los que siguen viviendo. Phoebe no contestó. Cuando no se le ocurre nada que decir, se cierra como una almeja. - Además, ya te digo que también me gusta esto. Estar aquí sentado contigo perdiendo el tiempo… - Pero esto no es nada. - Claro que sí. Claro que es algo. ¿Por qué no? La gente nunca le da importancia a las cosas. ¡Maldita sea! Estoy harto. - Deja de jurar y dime otra cosa. Dime por ejemplo qué te gustaría ser. Científico o abogado o qué. - Científico no. Para las ciencias soy un desastre. - Entonces abogado como papá. - Supongo que no estaría mal, pero no me gusta. Me gustaría si los abogados fueran por ahí salvando de verdad vidas de tipos inocentes, pero eso nunca lo hacen. Lo que hacen es ganar un montón de pasta, jugar al golf y al bridge, comprarse coches, beber martinis secos y darle mucha importancia. Además, si de verdad te pones a defender a tíos inocentes, ¿cómo sabes que lo haces porque quieres salvarles la vida, o porque quieres que todos te consideren un abogado estupendo y te den palmaditas en la espalda y te feliciten los periodistas cuando acaba el juicio como pasa en toda esa imbecilada de películas? ¡Cómo sabes tu mismo que no te estas mintiendo? Eso es lo malo, que nunca llegas a saberlo. No sé si Phoebe entendía o no lo que quería decir porque es aún muy pequeña, pero al menos me escuchaba. Da gusto que lo escuchen a uno. - Papá va a matarte. Va a matarte – me dijo.
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Y de pilón una rola de Green Day inspirada en el libro y un corto basado en uno de sus cuentos: