martes, 16 de septiembre de 2008

sábado, 13 de septiembre de 2008

Falso

En un cuarto a oscuras, sin reparo en destender la cama, los besos y caricias se confundían con el latir acelerado de dos corazones adolescentes.

- Buenas noches jóvenes.

¿?

- ...buenas noches.

¡!

Se vistieron deprisa, pero fue demasiado tarde.

Su padre interrumpió la oscuridad con el clic del interruptor en la pared.

viernes, 12 de septiembre de 2008

¿Cómo saber si uno no ha muerto?


Caminar por las entrañas del inframundo puede ser muy parecido a la vida ordinaria. Levantarse, bañarse, desayunar, huir al trabajo. Una y otra vez. Hasta que todo pierde sentido.
Quizás ya estemos muertos, sin darnos cuenta de nuestro error.
La muerte puede ser una inmensa soledad discreta. Sucesos inconexos, personajes extravagantes que inundan los paisajes del día común: un payaso, un niña de mirada incisiva, una voz que nos habla en la bañera.
Un espejo roto.
El tipo extraño que se sienta a tu lado día a día en el camión de las once. Hasta que finalmente te habla.
Una voz salivosa. Ronca como la de un anciano.
Los has visto todos los días tomar el mismo camión, algunas paradas después de la tuya.
Aquí ya estamos todos muertos.
La lluvia empaña los vidrios, pero hace un segundo era un día soleado. Entran a un túnel y la hilera de lámparas en el muro de concreto crean un desfile de sombras danzantes.
Miras aquel hombre extraño y lo único que hay son los ojos vacíos de un cadáver humano.
Una serpiente entre tus sabanas.
Tu reflejo en el baño mientras limpias tu rastrillo y te encuentras con un sujeto que no eres tú. Un invasor.
El hombre gris que te roba el tiempo.

Rómpelo.

Tus manos llenas de sangre y el dolor ardiente de quien se bate a golpes con un espejo.
Con la ira de un demente.

El camión lleno, el va y ven de las calles irregulares, algunos duermen y otros van de pie. Todos viajan en un silencio estremecedor.

Y aquel hombre a tu lado, que has visto todos los días coincidir contigo en el camión de las once, te susurra al odio:

Aquí ya estamos todos muertos, pero no lo sabemos.

Tu abres los ojos, te levantas de la cama y sigues con tu vida. Te bañas, desayunas y huyes al trabajo, caminando rápido para alcanzar el camión de las once.

martes, 9 de septiembre de 2008

Revolver Ficción


Estoy sentado a la orilla de la cama a punto de morir. Sí alguien abriera la puerta de mi cuarto me encontraría en bóxer y playera interior, con el pelo revuelto y el rostro somnoliento de quién se acaba de despertar. Con un revolver en la mano, apuntando a mi cabeza mientras juego a la ruleta una vez más. Estoy a punto de entrar a trabajar pero eso podría dejar de importar. Es media tarde y todo salió mal. Compre un revolver y una bala y la use para morir.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Antes de arrastrar su cuerpo por el pavimento caliente a causa del seco medio día

el cielo despejado y un rastro de sangre bajo el sol ardiente.

Miró en el ultimo momento sus ojos negros llenos de miedo, durante

un instante que la memoria hace eterno.


Todo fue vidrio y sangre y un silencio ensordecedor.

Y nada volvió a ser lo mismo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Imagina:


Tu infancia entera con los pies en el agua, indeciso a entrar por completo mientras las olas lamen tus piernas una y otra vez, invitándote a nadar entre matarrayas y peces de colores. Quizás esta vez te atrevas a buscar morenas como lo hacen tus hermanos mayores. Horas que se alargan donde el océano conoce al desierto en un paisaje mediterráneo. El sol quema tu espalda pero los años pasan sin que un solo día no les cueste trabajo sacarte del agua. Tu risa son burbujas bajo el mar y tus manos arquitectos de grandes castillos de arena. Azul claro sobre azul profundo y quizás un barco a lo lejos, avanzando lento.

Así pasa tu infancia. La espuma blanca se expande sobre la arena, hasta que una nueva ola viene y barre la anterior. Este es el sonido del mar arrullando tus sueños de niño inquieto. Un eco que se arrastra desde tus antepasados hasta tu último día: tu última noche.

lunes, 1 de septiembre de 2008

La revolución no la van a pasar por televisión abierta





No se si sea yo pero siento que estos tiempos no son cualquier tiempo: a mi me huelen a revolución.

La guerra contra el narco alcanza una cantidad de muertos muy similar al de conflicto en Iraq, la libertad de prensa agoniza al ser una de la las naciones con más periodistas asesinados, los medios alienizan a la sociedad de una manera escalofriante, el hombre más rico del mundo es mexicano y comparte país con millones de niños hambrientos y de una manera silenciosa la milicia expande sus garras a través del territorio nacional.

A mi se me hace que como siempre ganaran los malos pero esta vez mucho antes de que los buenos muevan si quiera un dedo: una mañana despertaremos para ver un país bardeado, donde los ricos se enajenan en sus cotos (privadas, residenciales, etc), los barrios lejanos dotaran de esclavos al sistema y en medio una dictadura militar mantendrá el orden.